
Entre las muchas cosas que se pueden encontrar en este mundo, una de ellas es la inspiración. Esa criatura caprichosa que ni se ve ni se palpa, y que paraójicamente es mas pesada y angustiosa cuando no aparece. Tranquilos, no volveré con el tema de la búsqueda y el encuentro. La estructura del guión tiene sus reglas, como nos describe Mckee en su libro pero, ¿y las reglas de la inspiración?¿Dónde se aprenden? Me temo que no las hay, aunque habrá maneras de fomentarla, pero eso es cuestión de cada autor de encontrarla en lugares y momentos dispares. Por lo tanto, habrá que aprender el resto de los elementos que conforman el guión y dejar que la criatura caprichosa aparezca cuando le venga en gana.
Una frase que nos decía a menudo Fernando Castets, y que creo que todo profesor de guión ha enseñado a sus alumnos, es que primero hay que aprender las reglas, para luego poder saltárselas.
Y es, en el momento en que se saltan, cuando aparecen obras maestras como Pulp Fiction o Memento (seguro que aquí hay diversidad de opiniones, pero aquí plasmo la mía), donde esas reglas aparecen, pero en un orden alterado y establecidas con un originalidad sublime, pero siempre conociéndolas. Me encantaría acudir al seminario de Mckee para ver qué opina de este tema. Bueno, sabiendo que algunos amigos acudirán, ya les arrasaré a preguntas.
Pues yo ahora mismo tengo un dilema: Mckee comenzó sus carrera escribiendo guiones (Dead Files, Hard Knocks entre otros), pero optó por venderlos a grandes productoras, a pesar de ganar premios nacionales con ellos. También escribió guiones de grandes series como Colombo o Koyac con Telly Savalas, ganándose a crítica y público. Pronto ingresó como profesor en la Escuela de cine y Televisión donde comenzó su famoso Seminario. En todo este tiempo continuó escribiendo series y programas de Televisión, el cual le valió un premio BAFTA (Los oscars ingleses). Mientras proseguía enseñando a productores, directores y actores las artes narrativas y estructurales del guión.
El caso es que algún guionista, como Joe Esterzas le han criticado precisamente por el mismo tema que les plantee la semana pasada: el referente a que cómo alguien que no ha escrito nada, puede enseñar a escribir guiones. Pues bien, la cuestión de que no ha escrito nada creo que ha quedado aclarada en lo arriba expuesto. El caso es que la contestación que Mckee da a dicho crítico suyo es “El mundo está lleno de gente que enseña cosas que ellos mismos no pueden hacer”. Y ese es mi dilema, ¿Humildad o realidad? Tiene CV de sobra para contestar afirmativamente a esa critica, y más cuando Eszertehas ha sido el artifice de Showgirls, sin comentarios. Mckee podría llevar a cabo cualquier tipo de guión, simplemente ha decidido tirar por la senda de la enseñanza, lo que le ha valido el respeto internacional, donde casi todas las grandes productoras le tienen com asesor de guiones. Incluso compañías com Microsoft le contratan para retocar los guiones de sus videojuegos. También fue retratado por el gran guionista Charlie Kaufman, que le reservó un hueco en la historia que trenzó en Adaptation de Spike Jonze, donde su personaje lo llevó a cabo Brian Cox.



Estos son algunos fogonazos de sabiduría que, sobre el cine y la vida en general, ha dejado caer en Cannes el director de La ley de la calle, La conversación o Corazonada, eterno electrón independiente -y bien que tuvo que pagar sus osadías artísticas- del mejor cine americano. Hubo un tiempo en que Francis Ford Coppola se arruinó. Hoy, gracias al cine pero también al vino y la hostelería, nada en la abundancia. Justicia poética, que se llama. Lo que no quita para recordar al lector que Tetro es, excepción hecha de media hora fulgurante que recuerda al Coppola de La ley de la calle... una película fallida, extrañamente fallida.


