Entre 'Amor al primer mordisco' y el 'Drácula' de Tod Browning cabía esperar un término medio, pero bueno es Park Chan-Wook, coreano y al parecer vampirólogo vocacional, para negociar los términos medios. En espera del porno forestal de Lars Von Trier ('Anticristo') y después de la candidez ensoñadora y tridimensional del 'Up' de los magos de Pixar, ha llegado a la sección oficial de Cannes el 'gore' urbano y bestiajo de este cineasta acostumbrado a 'epater les bourgeois', vamos, en cristiano, a dejar nota al personal. Y la cosa es que maestría no le falta, no. Y el caso es que algunos planos de 'Bak Jwi' ('Sed. Esta es mi sangre') parecen modernas pinturas tenebristas a caballo entre Caravaggio, Odilon Redon y los cómics negros sobre historias de Neil Gaiman. Y que algunas de sus secuencias tienen tanta fuerza plástica que el espectador -en este caso, este pobre diablo que os lo cuenta- se va apelotonando primero y después siendo engullido por la butaca.Pero es preciso decir que cuando alguien dotado de técnica pretende acogotar, acogota. Otra cosa distinta es la historia que quiera contar, o incluso peor que eso: si hay alguna historia que contar más allá de la media hora de metraje, que es lo que debería durar este episodio de 'amour fou' entre vampiros coreanos, poco más que un corto alargado hasta la extenuación, pero Cannes es Cannes y cualquier rareza revestida de prestigio da el pego.
O a lo mejor resulta que, en época de vampiros financieros y demás ralea de chupasangres, el bueno de Park Chan-Wook ha querido poner su granito de arena en la reflexión mundial, oyes y eso sería encomiable, pero ya para las páginas de Economía, no para las de Cultura.
Un cura coreano muy atormentado con la vida (más o menos como cuando Leire Pajín o Soraya Sáenz de Santamaría hablan de sus cosas) descubre que le va la marcha loca de chupar la sangre de otras personas, vamos, que el tolay se ha convertido en un vampiro de tomo y lomo por ya no me acuerdo de qué transfusión, o igual era un virus, no sé. Se sabe en pecado pero, como decían los gloriosos Martes y 13, "goza gon ese gusdillo gue da el begar". Eva era una hembra que tenía hambre, hombre, y lo mismo el vampiro de esta peli, sólo que él lo que tiene mayormente es sed. Así que, por morder, muerde a la chica de la peli, y se hacen novios, novios vampiros. Y de ahí en adelante, la caraba en verso, lo nunca visto, borbotones de hemoglobina, esternones quebrados y un sospechoso lujo de detalles a la hora de enseñar uñas arrancadas, llagas purulentas, chorros de sangre y fiambres colgados en la bañera. Park Chan-Wook ('Old Boy', 'Soy un ciborg', 'Lady Vengeance'...) sabe de qué va el discurso del pecado y la redención, eso está claro, lástima que se le vaya la mano con los mordiscos y los vampiros saltarines, que para saltos ya estaba Ang Lee en 'Tigre y Dragón', y esto no es, evidentemente, 'Tigre y Dragón'.
James Blog.
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