martes, 12 de mayo de 2009

PA RA DA


Se supone que los payasos llevan alegría a los niños. Este es un supuesto porque, como ya sabemos, no son pocos los pequeños que sienten temor frente a estos hombres con la cara pintada y ropa extraña. Para ser sinceros, hay muchos adultos que tampoco se sienten cómodos con los payasos: detrás del maquillaje, suele esconderse un dejo de tristeza.

Sin embargo, en este caso, vamos a hablar de un payaso que trasciende el espectáculo en sí y que se encarga de alegrar la vida de muchos chicos. Se trata de una felicidad concreta, ya que a los niños que viven en las calles no se les suele presentar atención, y este payaso dedica a su existencia a ellos.

Pa-ra-da es una co-producción entre Rumania, Italia y Francia que se centra en la historia real del franco-argelino Miloud Oukili. Miloud, nacido en 1972, es el fundador de una compañía de circo formada por chicos que viven en las calles de Bucarest, conocidos como boskettari. Pa-ra-da es el nombre del circo que viaja por Europa e intenta transmitir un mensaje de solidaridad y amistad.

El filme, de 100 minutos de duración, se encuentra dirigido por el debutante Marco Pontecorvo y está protagonizado por Jalil Lespert (en la piel de Oukili), Evita Ciri y Daniele Formica, entre otros actores. A partir del jueves formará parte de las salas de Argentina, un país por el que ya pasó en noviembre del año pasado para ser exhibida en el Festival de Mar del Plata.
Pa-ra-da refleja los esfuerzos del payaso por acercarse a los chicos que viven en las cloacas y en los túneles subterráneos de la capital rumana. Los pequeños, que suelen ser perseguidos y maltratados por la policía, mostraron una lógica desconfianza hacia Miloud, aunque, con el tiempo, éste consiguió ganarse su afecto y entablar una buena relación con ellos.

Pa-ra-da está ambientada en 1992, el año en que Miloud llegó a Rumania. Sin embargo, cierra con imágenes de 2007. Ese periodo de quince años no fue suficiente para que las calles rumanas dejen de ser el hogar de cientos de niños, lo que muestra que, más allá de los esfuerzos personales, se necesitan políticas serias para solucionar los problemas sociales.

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