
Cassavetes es uno de los pocos directores modernos cuyos rodajes, escenas, diálogos y personajes son instantáneamente identificables con su hacedor.
Sólamente con observar unos pocos segundos de un film de nuestro admirado director supone el pronunciar su nombre y relacionarlo rápidamente con lo que acabamos de ver. Sus películas son una gran lucha en el silencio; los personajes hablan, luchan, bromean y ríen, cantan, se confiesan, lloran, sufren pulsiones nerviosas, beben y olvidan, aman y no siempre son correspondidos.
Sus personajes necesitan desesperadamente amor y amar, y en sus intentos son terriblemente torpes. Pero lo interesante para Cassavetes no es el conseguir este amor, sino como luchan y lo intentan sus personajes!
Cassavetes (1929-1989) es el director de cine independiente más importante de la jovencísima historia del cine. Debido a la frescura y a la manera de mostrar los sentimientos humanos, se le etiquetó rápidamente como un 100% director improvisador. Pero ésto no es del todo cierto. Él era el guionista de sus films, pero al basar sus propias historias en su vida personal y sus experiencias emocionales, y también debido a que sus actores eran siempre allegados si no familiares , se pensó en una total improvisación, y que sus films eran fruto de la casualidad, como si un videoaficionado de domingo montara una historia recortando y pegando imágenes en movimiento que ha ido grabando a lo largo del tiempo. Cassavetes cuidaba sus guiones escrupulosamente, ensayaba innumerables veces con sus actores, repasaba los textos con ellos, incluso en muchas ocasiones acopló sus escritos a la opinión y sugerencias que sus actores le facilitaban. Estaba siempre abierto al cambio, a escuchar a los que trabajaban con él.
Pero a la hora de actuar, de gritar “Action!” dejaba total libertad a los personajes para que se desarrollaran delante de la cámara. A pesar de existir un guión, Cassavetes permitía la libertad de acción y de movimiento de sus personajes. Buscaba la mayor naturalidad posible, es decir, permitía la improvisación.
También fue nuestro director uno de los primeros en rodar cámara en mano, liberarla del trípode y convertirla en su ojo. Técnica que más tarde sería copiada por muchos directores como método de acercar al público a la historia de la pantalla.
“una mujer bajo la influencia” es quizá el mejor film de Cassavetes, y muchos la incluyen dentro de una supuesta trilogía acerca de la edad y la vida matrimonial junto con “Minnie and Moskovitz” y “Husbands”.

Básicamente, este film trata sobre la peculiaridad de la especie humana. Está lleno de escenas íntimas, y tan reales que difícilmente pueden identificarse como ficticias.
Cassavetes prescindía de actores profesionales, no buscaba super estrellas a pesar que muchos actores de moda de la época deseaban ser llamados por él, tales como Burt Lancaster o Gudy Garland (cuando estaba sobria, claro); sino que se fijaba en personas normales y corrientes, la gente que le rodeaba a diario, seres cercanos en quienes proyectar la psicología de sus personajes y que éstos también se sintieran reflejados en estos roles; y así dar pie a la improvisación, al comportamiento espontáneo como bien lo haría el personaje en el caso de existir en la vida real.
En “una mujer bajo la influencia”, los personajes principales están interpretados por la mujer y musa del director, la bellísima y brillante -en todos los sentidos- Gena Rowlands (n.1930), quien hace el papel de Mabel, un ama de casa maníaco-depresiva. Más que una actuación, Rowlands sufre una posesión por parte de esta mujer frágil mentalmente. Se mimetizan hasta el punto en el que es imposible separar a la actriz del personaje, y obligando al espectador a empatizar casi instantáneamente con Mabel. Rowlands, en ninguna ocasión a lo largo de toda la película, resulta sobreactuada o poco creíble -pecado en el que sería facilísimo caer para una actriz mediocre…-; y, si hay que poner alguna pega o hacer un comentario un poco malicioso, podríamos decir que en ocasiones son excesivos los gestos que repetidamente hace Mabel enmedio de sus crisis paranoides.
Intervienen también en la película los padres de Cassavetes, en los roles de madre y padre de Nick (el marido de Mabel) . Me llamó la atención la más que correcta actuación de la madre de Cassavetes, Ekaterini, quien sin ser una actriz profesional encarna muy aceptablemente el papel de mujer algo descorazonada. Mientras que el padre del director, Nick, apenas articula dos palabras, y su aparición se limita a su sola presencia.
El papel de marido resignado y a veces incomprensivo, lo lleva a cabo Peter Falk, injustamente recordado únicamente por su papel en la televisiva y exitosa serio Colombo, quien era además íntimo amigo de Cassavetes.
En un primer momento, “una mujer bajo la influencia” fue un proyecto teatral. Cassavetes concibió esta historia pensando en llevarla a un escenario y, a pesar de que después cambiara de opinión, quedaron ciertas reminiscencias teatrales en el guión definitivo. Un ejemplo claro sería el número limitado de personajes, que forman un círculo cerrado. Existiendo como únicos elementos fuera de este círculo las apariciones de varios viandantes que se observan en la única secuencia que se desarrolla “outdoors”; cuando Mabel en zapatillas y totalmente descontrolada, acude a la parada del autobús escolar para recoger a sus hijos.
Otro aspecto teatral es la limitación espacial: el 99% del film se desarrolla dentro de la minúscula casa familiar, haciendo la atmósfera más espesa y agobiante.
Una de las escenas más memorables, líricas y con mayor poesía además de un gran valor plástico es la que podríamos denominar como “el desayuno con espaguetis”, en la que Nick lleva a casa a sus compañeros de trabajo para desayunar, y en la que Mabel les prepara unos espagueti.
Transcurre esta larguísima secuencia en apenas 4 planos diferentes; dentro de un silencio más ruidoso que el propio ruido, en el que los brutotes obreros realizan la liturgia de la mesa con gestos delicados y casi coreográficos.
Caras brutas, vastas, cansadas, con arrugas y psicologías. Un conjunto en el que cada elemento-persona es un individuo. Cassavetes los retrata con una dignidad y solemnidad increíbles.
Este desayuno sui géneris, su composición, la disposición de la mesa, el silencio, la liturgia del comer… recuerdan a una última cena cristiana pero pagana, con los trabajadores simbolizando unos apóstoles obreros y siendo Mabel un Cristo presente pero ausente.
También cabe destacar la importancia y significado del nombre Nick en la obra y vida de Cassavetes. De nuevo, un elemento de importancia es llevado a la obra; lo que nos vuelve a demostrar cómo de importante es el reflejo del hombre en la obra del artista.
El nombre de Nick es omnipresente en la vida y obra del director. Su padre: Nicholas, su único hermano, médico fallecido prematuramente a los 30 años, Nick John. Él mismo se llamaba John Nicholas, y su primogénito recibió el nombre de Nick.
Muchos críticos y frikis cinéfilos han interpretado la relación Nick-Mabel como una evidencia de su misma vida matrimonial con Rowlands. Y otro posible paralelismo entre vida y obra , y que funciona como denominador común en sus films es la presencia del alcohol como secundario permanente y silencioso (Cassavetes moriría en 1989 a causa de una cirrosis hepática y totalmente alcoholizado).
“Una mujer bajo la influencia” se trata, por tanto, de una canción, una balada sobre la dulce e inocente locura de una mujer presente y ausente, que se mueve con seguridad en el plano protector de su hogar pero que en el plano de su psiqué está totalmente desorientada.
Aconsejo – es casi obligatorio-, ver este film en su versión original; con subtítulos para los que no se manejen bien con el inglés americano, para poder apreciar al 100% la brillantísima mímesis de Rowlands (este papel le supuso su 1ª nominación a los Oscar, algo que nunca supuso un objetivo o una motivación para Cassavetes y su mujer… es decir, los Oscar les daba exactamente igual).
“una mujer bajo la influencia” es, quizá, y paradójicamente, la película más trabajada y estudiada del padre de la improvisación, del “laisser faire” en el cine, y del cine Indie.