
"Me enferma esa palabra. Cada vez que escucho adjetivos como ‘caprichoso’ o ‘arriesgado’ saco mi revólver. Esas palabras se han convertido en etiquetas que le colocan a los productos para poder venderlos. Todo aquel que hace la película que quiere hacer, y que no es definida por análisis de mercado, es entonces ‘independiente’. Mis películas son hechas a mano. No son pulidas. Como si hubieran sido hechas en un garage. Son, de alguna manera, productos artesanales"
“It is a sad and beautiful world”Jim Jarmusch, Down by Law
“The beauty of life is in small details not in big events”Jim Jarmusch
Permanent Vacation, la ópera prima de Jim Jarmusch, uno de los directores de cine independiente norteamericano más importantes, inicia con la tajante contraposición de dos planos: una calle de Manhattan atestada de transeúntes conviviendo en su colectiva cotidianidad, desaparece repentinamente y es reemplazada por un callejón sucio y desolado, por el cual deambula Aloysious Cristopher Parker, personaje principal de la película. Es en estos primeros cuadros de una fructífera carrera cinematográfica, rodados en 16 mm con la ansiedad y con la inexperiencia de un trabajo de grado, en los cuales se instala una especie de acertado vaticinio, que predice en varios sentidos el lado de la calle en el que se quedará Jarmusch: lejos de las multitudes, rechazando un eje dramático convencional, escogiendo estructuras minimalistas y puras en cuanto a movimientos de cámara y apostándole a la música intradiegética, es decir, la que se origina dentro de la escena (por lo menos en su etapa más temprana). Y es que esos puntos que los fanáticos del cine convencional o mainstream denominarían “puntos muertos” y que seguramente quedarían por fuera de las estructuras dramáticas de la películas comerciales; constituyen una parte fundamental de la condición humana y de las relaciones con otras personas. Esto ciertamente lo comprende Jarmusch, quien por el contrario, se dirige a su público desde calles ausentes , con largos “blackouts” entre escena y escena, y conversaciones sobre pequeños detalles no relevantes, como el hecho de comerse o no una ciruela, o tratar de contar un chiste que ha sido olvidado. Jarmusch es gran devoto de esos momentos inevitables en todo estilo de vida citadina, como abordar el transporte público, tomar un taxi, mirar por la ventana, contemplar el paisaje, bailar, leer y ver televisión.Las temáticas de sus películas siempre tocan el terreno de la inhabilidad para comunicarse y para comprender del todo a los otros, sobretodo en un nivel de cuestionamiento de las diferentes maneras de pensar; a causa de las estructuras creadas por el lenguaje. Lo que no se dice se vuelve incluso más importante que las palabras, poniendo en evidencia el “espacio entre el conocimiento” del que hablaba Yasujiro Ozu, maestro del cine japonés y una de las principales influencias cinematográficas de Jarmusch. Entonces, por qué no salir esta vez a caminar por la calle vacía y hacer parte de la primera deambulación cinematográfica de Jarmusch, soportar los gritos de angustia y el constante sonido de las bombas inexistentes que recuerdan la guerra, conocer Nueva York en ruinas en medio de la basura y el desarraigo, balbucear historias inacabadas a personajes completamente desconocidos y perderse junto al saxo que murmurando “somewhere over the rainbow…” invita a entrar en el otro lado del drama.
“It is a sad and beautiful world”Jim Jarmusch, Down by Law
“The beauty of life is in small details not in big events”Jim Jarmusch
Permanent Vacation, la ópera prima de Jim Jarmusch, uno de los directores de cine independiente norteamericano más importantes, inicia con la tajante contraposición de dos planos: una calle de Manhattan atestada de transeúntes conviviendo en su colectiva cotidianidad, desaparece repentinamente y es reemplazada por un callejón sucio y desolado, por el cual deambula Aloysious Cristopher Parker, personaje principal de la película. Es en estos primeros cuadros de una fructífera carrera cinematográfica, rodados en 16 mm con la ansiedad y con la inexperiencia de un trabajo de grado, en los cuales se instala una especie de acertado vaticinio, que predice en varios sentidos el lado de la calle en el que se quedará Jarmusch: lejos de las multitudes, rechazando un eje dramático convencional, escogiendo estructuras minimalistas y puras en cuanto a movimientos de cámara y apostándole a la música intradiegética, es decir, la que se origina dentro de la escena (por lo menos en su etapa más temprana). Y es que esos puntos que los fanáticos del cine convencional o mainstream denominarían “puntos muertos” y que seguramente quedarían por fuera de las estructuras dramáticas de la películas comerciales; constituyen una parte fundamental de la condición humana y de las relaciones con otras personas. Esto ciertamente lo comprende Jarmusch, quien por el contrario, se dirige a su público desde calles ausentes , con largos “blackouts” entre escena y escena, y conversaciones sobre pequeños detalles no relevantes, como el hecho de comerse o no una ciruela, o tratar de contar un chiste que ha sido olvidado. Jarmusch es gran devoto de esos momentos inevitables en todo estilo de vida citadina, como abordar el transporte público, tomar un taxi, mirar por la ventana, contemplar el paisaje, bailar, leer y ver televisión.Las temáticas de sus películas siempre tocan el terreno de la inhabilidad para comunicarse y para comprender del todo a los otros, sobretodo en un nivel de cuestionamiento de las diferentes maneras de pensar; a causa de las estructuras creadas por el lenguaje. Lo que no se dice se vuelve incluso más importante que las palabras, poniendo en evidencia el “espacio entre el conocimiento” del que hablaba Yasujiro Ozu, maestro del cine japonés y una de las principales influencias cinematográficas de Jarmusch. Entonces, por qué no salir esta vez a caminar por la calle vacía y hacer parte de la primera deambulación cinematográfica de Jarmusch, soportar los gritos de angustia y el constante sonido de las bombas inexistentes que recuerdan la guerra, conocer Nueva York en ruinas en medio de la basura y el desarraigo, balbucear historias inacabadas a personajes completamente desconocidos y perderse junto al saxo que murmurando “somewhere over the rainbow…” invita a entrar en el otro lado del drama.
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