viernes, 24 de abril de 2009

FARGO

Cansados del cliché mitificador que las grandes producciones de Hollywood imponen a policías y ladrones, los hermanos Coen deliberadamente dieron "escala humana" a buenos y malos en el guión de Fargo. Asesinos chapuceros y una sheriff embarazada dan tono en la película a un fresco muy crítico en el que, dicen los cineastas, "la mayoría de los americanos no se reconoce".
"Una de las pretensiones de la película era romper con el cliché del superpolicía y el supervillano", afirma Joel Coen, "transmitiendo una impresión de cierta banalidad tanto en los personajes admirables como en los malvados, no en un sentido peyorativo, sino en el rutinario de la vida normal. Marge (la policía protagonista interpretada por Frances McDormand) lleva una vida corriente y está embarazada. La otra cuestión interesante: es que en este tipo de películas los policías suelen tener algún drama doméstico". "Hoy día", interviene Ethan Coen, "el glamour del policía parecen ser los problemas con su mujer. En Fargo, el glamour de Marge es precisamente la apacible relación con su marido".
Los hermanos Coen crecieron en las afueras de Minneápolis, en el Estado de Minnesota, en el que está ambientado el crimen basado en hechos reales que se cuenta en Fargo: un vulgar vendedor de coches que debe mucho dinero contrata a dos matones para que secuestren a su mujer con el fin de que su suegro millonario pague el rescate. Fargo resulta ser una visión demoledora de la vida del americano medio, pero a este respecto los Coen prefieren hacerse los suecos (Minnesota tiene una gran población de origen escandinavo). "No nos hemos planteado la mediocridad de los personajes ni tampoco queríamos hacer un comentario crítico sobre la soledad americana", dice Joel Coen. "En las costas de Estados Unidos la gente describe esa zona como algo solitario y remoto en su paisaje y su cultura". "Es una región que los americanos encuentran exótica", añade Ethan, "y la mayoría no se reconoce en ella", añade.
Un aspecto que ha sido destacado de Fargo es el clasicismo del estilo cinematográfico. Los hermanos Coen lo achacan a que Fargo se basa en un hecho real. "Todas nuestras películas son muy de ficción, con un estilo subconsciente y, de una u otra manera, lleno de artificios", comenta Ethan Coen.
"Y, simplemente por cambiar, en especial tras nuestro anterior trabajo, El gran salto, nos apetecía abordar una historia real y darle un tratamiento no estilístico, sino más naturalista en su conjunto: en las localizaciones, los escenarios, el movimiento de la cámara y la actuación. Fue un ejercicio interesante. Preferimos no hacer un seguimiento profundo del hecho real, y tratamos de imaginarnos a unos personajes consistentes con la idea general de aquel suceso"; afirma Ethan.
“Fargo” es una pelicula obligatoria, una cita maravillosa para todas las personas que crean que el cine es el arte más divertido del mundo.

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