miércoles, 18 de marzo de 2009


El fin de semana fui a ver "Paris". Si bien, no me esperaba una gran película pensé que quizás iba a salir de la sala con una sonrisa, como me pasó con las películas anteriores de este director (Piso Compartido y Muñecas rusas).

Pero salí totalmente defraudado. Me pareció una película muy floja, llena de lugares comunes y golpes bajos, que dejaba traslucir que todos esos personajes estaban puesto con la excusa de filmar bonitas escenas de la ciudad luz. (Que por cierto, hacen que te enamores de esta ciudad).
Si ese era el propósito de la película, lo logró. Pero por lo demás, es un film en donde a los protagonistas no les pasa nada, añoran recuerdos de una vida pasada mejor y cada paso que dan es totalmente previsible.

Lo único bueno de “Paris” es la siempre bella Juliette Binoche, que hace de una tipa agradable y nada más, desperdiciando talento.
Me cansó el estereotipo del personaje que está por morir y les recomienda a todos sus allegados que vivan una vida mejor, llena de felicidad. “Tu vida no se ha acabado, tal vez ni siquiera empezó” Demasiado cliché.
Hace poco leí la crítica de Diego Battle a la que me adhiero totalmente: “Es el regreso del Campanella francés”.

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