jueves, 12 de marzo de 2009

Gran Torino

Por Ignacio Luccisano.

Llegamos tarde al cine porque estábamos tomando una cerveza a pocos metros del lugar. Al descubrir los escasos minutos que nos separaban del inicio del “film”, subimos corriendo las angelicales escaleras mecánicas para llegar a la sala 4, ubicada en el primer piso del paraíso de los cines.

Pero antes, al mejor estilo Homero Simpson, paramos a comprar pochoclo y Koka Loka. Luego, un joven de bordó con gorrito de tenis y linterna, nos llevó hasta las butacas señaladas.

Dicen que fue su última película como actor y así lo deja saber a lo largo de todo el film, cargado de gags que lo hicieron famoso en aquellos añorados spaghettis westerns de Sergio Leone.
Pero sobre todo, vemos nuevamente a “Harry, el Sucio”, especialista en enfrentar al más cojonudo del planeta. Sin lugar a dudas, estamos ante uno de los personajes más memorables de su filmografía.
Así es como Don Clint, a sus 78 años, se despide brindandonos unas de las mejores actuaciones de todos los tiempos.

No voy a contar de que se trata “GRAN TORINO”, simplemente me limitaré a decirles, que es una excelente película que toca muy sutilmente, temas tan complejos como: la xenofobia, el racismo, los valores y el vacío del “sueño americano”, mezclado con un humor tan sútil que despertaría la envidia de Alfredo De Angelis (Cuak!)


Rompiendo mi promesa, les diré que Eastwood disfrazado de Walt Kowalski, se hace amigo de un joven coreano vecino suyo. En realidad el viejo Clint tiene la inteligencia de trazar una de las mayores parábolas sobre la juventud y la madurez que jamás se hayan realizado en la historia del cine. Con su habitual minimalismo visual, y su demoledor ritmo narrativo, la dirección es una auténtica lección de hacer cine, plano a plano, secuencia a secuencia, sin perder en ningún momento el ritmo es... sencillamente perfecto.

¿Por qué este veterano director se sigue destacando entre tantos cineastas modernos?

Como dijo Robert Mckee, en su libro “El Guión”: “ (...) Lo que ha cambiado es que los autores contemporáneos no saben narrar una historia con la fuerza de las generaciones pasadas. Al igual que pretenciosos decorados de interiores, hacen películas para la vista y nada más…”

Pocas veces se ha hecho algo con tan poco y como siempre… Eastwood me ha alegrado el día
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1 comentario:

  1. felicitaciones Nacho!! éxitos con este blog bien cul ;)

    Hernán

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